El mercado no tiene claro absolutamente nada. A pesar de los espectaculares resultados de Nvidia (aparentemente) y de la primera reacción de fuertes subidas el mercado acabó cayendo cerca del 2%. A partir de ese momento, las redes se incendiaron y corrieron de nuevo los mensajes de pánico sobre una posible burbuja que está a punto de explotar.
En concreto, anoche leía un artículo donde literalmente ponía en duda que los resultados de Nvidia fueran tan buenos. Sus argumentos se basaban en ir al detalle y buscar pequeñas grietas que utilizó para justificar un crash inminente que llevaría a Nvidia a cotizar en 71 dólares en 2026, nada menos que una caída del 60% para una empresa que está creciendo al 100% al año con márgenes netos superiores al 50%.
La realidad es que los resultados de Nvidia fueron buenos (muy bueno), pero eso no fue suficiente para aliviar otros temores que tiene el mercado. Sigue estando sobre la mesa la preocupación de si va a ser posible rentabilizar todos estos compromisos de inversión que se han firmado este año.
Uno de los factores necesarios para que todo este dinero siga fluyendo como hasta ahora es que el precio del dinero se siga abaratando y que la cantidad de dinero disponible siga aumentando. Algo que se vuelve complicado si la Fed no sigue bajando los tipos.
Este escenario se volvió más probable cuando ayer se dieron a conocer los datos de empleo de Estados Unidos. En estos datos de empleo se vio una fuerte creación de empleo que no estaba prevista por los analistas. En un primer momento esto se celebró y las subidas que ya superaban el 1% pasaron a acercarse al 2%.
Sin embargo, pronto el mercado empezó a pensar que esto volvía más difícil que la Fed bajara tipos, más incluso si el siguiente dato de inflación que se presentase fuese demasiado elevado.
Y es que son muchos los frentes que tiene abierto el mercado: valoraciones potencialmente exageradas, niveles de deuda pública muy elevados y crecientes, tipos de interés muy elevados que hacen más insostenible los actuales niveles de deuda. Todo esto está pesando mucho en los mercados ya que pueden acabar infiriendo en los beneficios empresariales.
Muchos están afirmando que es necesaria una devaluación del dólar. De hecho, aunque el balance de la Fed sigue bajando, reflejando una aparente restricción monetaria, los dólares en circulación no han parado de aumentar abriendo un gap no visto nunca y demostrando que no es la Fed la única capaz de crear dólares (ni mucho menos).
Lo que parece estar claro es que lo que el mercado está descontando ahora mismo no es sostenible si la Fed empieza a restringir el crédito con subidas de tipos y se pone en duda si simplemente no baja los tipos.
Hoy tendremos datos de PMIs que ya salieron muy buenos el mes pasado y que, de salir buenos hoy de nuevo, podrían suponer otro mazazo en el mercado si este lo interpreta como motivo de peso para que la Fed no baje tipos en su próxima reunión.
Es importante tener en cuenta que ya en la última reunión, tal y como vimos en las actas de la Fed el miércoles, había serias dudas sobre si se debían o no bajar tipos. No hablamos de un rumor, si no de unas dudas perfectamente justificadas.
Estaremos atentos a lo que va ocurriendo a lo largo de la jornada de hoy. De momento veíamos los futuros del Nasdaq subir un 0,25% tocando la media de 100 días (la cual atravesó a la baja ayer) y rebotando hasta caer a los mínimos de ayer. En el S&P 500 vemos precisamente que el precio está apoyado justamente en la media de 100 días. Si se rompen estos niveles la siguiente parada podría ser la media de 200 días, que está un 4% por debajo de los niveles actuales.
