Llegó el famoso día de la liberación de los Estados Unidos. Los precios deberían de tener ya descontados todos los posibles escenarios y ahora solo falta ver cuál de todos esos escenarios finalmente ocurren. Creo que es un buen momento para hablar precisamente de esto, del papel que tienen los precios. Para muchos el precio no es más que la cantidad de dinero que hay que entregar para recibir algo a cambio. Sin embargo, eso sería muy injusto ya que estaríamos menospreciando el verdadero papel de los precios. Los precios, cuando son libres como en el caso de los mercados financieros (la mayoría de las veces) contienen prácticamente toda la información posible que afecte a ese bien/servicio.
Por ejemplo, el precio del S&P 500 lleva implícitas unas expectativas de beneficio y una valoración de ese beneficio. Tanto las expectativas como la valoración dependen mucho de lo que ocurra en el futuro y puede que para algunos las expectativas sean de que este año los beneficios crecerán un 20% y para otros que caerán un 5%. También puede que para algunos sea justo valorar al S&P 500 en, al menos, 30 veces beneficios, mientras que para otros debería de valorarse en 15. Todo este abanico de posibles escenarios explica las decisiones de compra y de venta que hacen que el precio del S&P 500, a cierre de ayer, sea de 5.633 dólares.
Implícitamente, los precios contienen las probabilidades de que ocurra cada uno de esos escenarios. Pensemos en las apuestas deportivas, ya que es también es un precio. Aquí tenemos una cuota, es decir, lo que ganaremos si acertamos el resultado y, por ponerlo en términos sencillos, suele ser o que gana un equipo o que gana otro o que empatan. Esta cuota se determina por oferta y demanda, la cual también viene determinada por las probabilidades de que gane uno u otro. Una vez empieza el partido, suponiendo que podemos seguir apostando, estas cuotas se irán moviendo. En el partido de ayer, por ejemplo, la Real Sociedad marcó en el minuto 80 un gol que le daba la victoria y el pase a la final de la Copa del Rey. Si el Madrid quería ganar la eliminatoria sin ir a la prórroga tendría que marcar 2 goles y, obviamente, las probabilidades de que esto ocurra (sin tener en cuenta que es el Real Madrid) son bajas. Por ello, las cuotas en el momento del gol de la Real Sociedad se movieron mucho porque las probabilidades de que este fuera el desenlace eran muy altas. Sin embargo, a los dos minutos el Real Madrid marcó otro gol y estas probabilidades volvieron a cambiar drásticamente y, con ellas, las cuotas. Luego hubo otro gol del Madrid que le daba la eliminatoria y esto volvió a cambiar las probabilidades y las cuotas y, en los últimos minutos del partido, Oyarzabal marcó otro gol más para la Real Sociedad, empatando la eliminatoria de nuevo y forzando la prórroga. En apenas 10 minutos las probabilidades cambiaron hasta en 3 ocasiones y las cuotas con ellas. Pero, al final, el desenlace fue uno y solo los que apostaron por este ganaron dinero, el resto perdieron.
Con los activos financieros ocurre lo mismo salvo por una diferencia, los desenlaces son mucho más complejos, cada vez son unos, es decir, van cambiando con el tiempo, y no hay pitido final, es un juego infinito. Pero, una vez entendido esto podemos entender que, en realidad, por mucho que los precios descuenten un escenario, el desenlace que más atención esté teniendo para los inversores actualmente, puede ser uno muy diferente al que se espera y que, por tanto, los precios cambien drástica y rápidamente igual que anoche cambiaron las cuotas en el partido entre la Real Sociedad y el Real Madrid.
Sea como sea, no hay tiempo para más, solo queda esperar, ver qué hace Donald Trump y cómo esto influye en otros escenarios como el crecimiento económico y la inflación que, al fin y al cabo, influyen sobre las principales variables que afectan a la renta variable: expectativas de beneficio y valoraciones.
Síguenos en X para estar al día de toda la información.
Puedes revisar todos los diarios aquí.
