A principios de este año, como en todos los inicios de un trimestre, lanzamos la carta trimestral y en ella hablamos de que uno de los problemas que enfrentaba la bolsa americana eran unas elevadas valoraciones que podían suponer unas expectativas excesivamente optimistas sobre el potencial de las empresas estadounidenses, especialmente en el sector tecnológico. Desde entonces, las bolsas americanas han caído un 15% y, aunque no podemos decir que las bolsas estén baratas, al menos ya no es tan evidente que estén caras, lo cual hace que este riesgo sea menor.
Toda tendencia hay que concebirla como una balanza. En ambos lados tenemos motivos que hacen que la balanza se decante por ese lado. Si hay más motivos o de más peso en el lado alcista la balanza se decantará por ese lado y veremos una tendencia alcista. Estos factores no solo van cambiando, es decir, desaparecen y aparecen nuevos, si no que el peso que tienen también va cambiando y la importancia que le da el mercado también. Incluso muchos de estos factores se retroalimentan entre si lo cual hace que realmente entender por qué las tendencias cambian sea complicado.
Ahora, volviendo a la referencia de la balanza, lo que está claro es que cuantos menos factores haya en un lado, suponiendo que en el otro lado se mantienen los mismos, menos peso tendrá esa tendencia y, en este caso, podemos decir que el peso de las valoraciones puede perfectamente haber desaparecido de la balanza.
El problema que más sigue pesando en este lado bajista es la preocupación sobre la economía y, lo que más influye aquí es la presión de Trump al tratar de imponer aranceles por todo el mundo, lo cual como ya hemos explicado previamente afecta directamente al crecimiento económico. Precisamente este fin de semana hemos recibido la buena noticia de que Trump ha rebajado el alcance de unas medidas arancelarias que serán anunciadas el 2 de abril.
Hasta ahora el mercado tenía claro que nuevas medidas se iban a anunciar tal fecha que ha sido bautizada por Trump como el Día de la Liberación y todo apuntaba a que sería una subida arancelaria generalizada, lo cual preocupó claramente al mercado. Ahora, el alcance de estos aranceles se ha rebajado y, por ahora, se han aparcado los aranceles sectoriales a automóviles, microprocesadores y productos farmacéuticos. Esto afectaba especialmente a su relación con Europa y, lo que se ha dicho ahora es que estos aranceles buscarán únicamente igualar los aranceles que otros países le imponen a Estados Unidos.
De esto ya hemos hablado anteriormente, y es que desde Europa todo el mundo ve mal que Estados Unidos quiera imponer mayores aranceles a Europa, pero lo que muchos no saben es que en Europa tenemos unos aranceles mayores a Estados Unidos de lo que nos tienen ellos. Y no porque tengamos un superávit comercial que hace que, en términos absolutos, nosotros cobremos más aranceles de los que pagamos, si no porque nuestro tipo arancelario promedio es mayor. Así, lo que pretende Trump es, por ahora (insisto en esto) igualar las condiciones.
Esto son buenas noticias para ambas economías, la europea y la de Estados Unidos y, sobre todo, abre la puerta a una negociación “sana”: yo te subo los aranceles porque tú me los subes, si quieres que los baje tendremos que bajarlos los dos. Veremos hasta donde llega todo esto, pero por ahora el mercado ha reaccionado muy bien ante esta noticia, especialmente en las bolsas estadounidenses cuyos futuros suben un 1%. Las bolsas europeas también han despertado con optimismo y hoy suben un 0,40%.
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