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Peor jornada de la historia para el oro y la plata

GSM&B AV Informe diario de mercados Peor jornada de la historia para el oro y la plata

El diario del viernes lo centramos en todo lo extraño que estaba ocurriendo bajo la superficie de los mercados. Decíamos que, aunque en apariencia todo pareciera en calma —como un mar en calma—, la realidad era que por debajo actuaban fuertes corrientes capaces de arrastrarlo todo. Pues bien, ese mismo día ese caos terminó aflorando, llevándose todo a su paso.

Todo comenzó cuando Donald Trump anunció a su candidato para presidir la Reserva Federal de Estados Unidos. Como recordarás, el viernes también hablamos de esta cuestión y señalamos que el mercado volvía a mostrar muchas dudas sobre quién podría ser el elegido. Esa incertidumbre reavivó el miedo, ya que cada candidato llevaba asociadas expectativas muy distintas sobre su futura relación con el presidente y, por tanto, sobre la independencia de la Fed.

El elegido fue Kevin Warsh, exmiembro de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal durante la administración Bush y, por tanto, presente en los momentos más críticos de la crisis financiera de 2008. Desde 2011, año en el que abandonó la Fed, su trayectoria se ha desarrollado principalmente en el ámbito académico, con colaboraciones puntuales para entidades financieras y family offices.

Las expectativas en torno a Warsh son divergentes. Por un lado, hay quienes creen que adoptará una postura cauta y prudente en materia de política monetaria. Esto sería positivo para el dólar, aunque quizá no tanto para la economía estadounidense, ya que entraría en conflicto con los planes de Trump de mantener un dólar más débil que facilite la financiación del elevado gasto público que pretende impulsar.

Por otro lado, es cierto que en los últimos años Warsh ha ido matizando su visión, mostrándose más flexible. Su principal argumento es que los avances en productividad tienen un carácter estructuralmente deflacionario, y se ha alineado públicamente con la idea de que los tipos de interés deberían situarse en niveles más bajos. Esto ha llevado a parte del mercado a etiquetarlo como “pro-Trump”, alimentando el temor de que pueda poner a la Fed al servicio del poder político.

Sin embargo, la reacción del mercado tras el anuncio desconcertó a muchos. En primer lugar, las materias primas —especialmente el oro y la plata— se desplomaron con una intensidad inusual. El oro cerró la sesión con una caída superior al 10%, mientras que la plata llegó a perder más del 30%. Esto convirtió al viernes en una de las peores jornadas de la historia, si no la peor, para ambos metales.

La explicación más extendida es que el mercado interpretó que Warsh podría adoptar una postura más restrictiva y fiscalmente responsable, es decir, menos proclive a recortes agresivos de tipos. Esta lectura encaja con el perfil más prudente que mostró durante su primera etapa en la Fed.

No obstante, otros activos no confirmaron una reacción tan extrema. Las bolsas cayeron, pero de forma moderada: el S&P 500 retrocedió apenas un 0,4%. El dólar, por su parte, sí se fortaleció con claridad, superando el 1%, aunque tampoco se trató de un movimiento excepcional si lo comparamos con el desplome vivido en las materias primas.

Por tanto, aunque es plausible que el mercado esté anticipando un ligero cambio de rumbo en la Fed, esta explicación por sí sola no justifica las caídas monumentales observadas en el oro y la plata.

De hecho, aunque la dirección del movimiento pudiera ser coherente, la magnitud fue claramente excesiva debido a un margin call squeeze. Este término describe una caída provocada por ventas forzadas en cadena. Cuando existen posiciones apalancadas a través de futuros u opciones, los brókers exigen garantías. Si el precio cae con fuerza, dichas garantías aumentan y, si no se aportan a tiempo, el bróker liquida automáticamente las posiciones. Estas ventas forzadas generan nuevas caídas, que a su vez desencadenan más liquidaciones.

Como puedes ver, se trata de un efecto dominó que amplifica los movimientos iniciales y transforma una corrección intensa en un auténtico desplome, como el que presenciamos el viernes. Un fenómeno similar podría haber ocurrido durante el fin de semana en el mercado de criptomonedas y, tras todo este episodio, hoy los mercados han optado por abrir con descensos, reflejando el nerviosismo y la cautela a la espera de mayor claridad. Por ahora, el oro y la plata acumulan hoy caídas adicionales cercanas al 3%.

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