Jornada de rebote la de ayer al calor de una mayores expectativas de bajadas de tipos por parte de la Fed en su reunión de septiembre. Antes del dato no quedaba muy claro qué podría ocurrir con los tipos ya que aunque es cierto que hay algunos datos que reflejan cierta preocupación, otros muestran una economía fuerte a la vez que la inflación continúa igual o incluso peor en algunos casos que antes de la última pausa en las bajadas de tipos.
De hecho, si observamos las probabilidades implícitas en los derivados, observamos que el mercado descontaba una bajada de tipos en septiembre con una probabilidad del 45%. Esto pesaba sobre las bolsas y, de hecho, el último techo empezó a formarse a medida que los inversores empezaban a interiorizar que igual no iban a tener esa bajada de tipos en septiembre.
Sin embargo, tras los datos económicos de la semana pasada, especialmente los datos de empleo revisados de mayo y junio, la narrativa está cambiando. Aunque la inflación sí que continúa estando igual o peor que entonces, la economía puede que no esté tan bien como pensábamos a la luz de estos datos.
En principio, esto es malo para los activos más arriesgados como las bolsas, pero también ocurrió que el mercado elevó con fuerza sus probabilidades implícitas de una bajada de tipos en septiembre. Concretamente, ahora se espera con un 85% de probabilidad que llegue esa bajada.
Esto supone una bocanada de aire fresco para las bolsas, quienes siempre miran a futuro y entienden que una bajada de tipos ayudará a que la situación pueda ir mejorando en los meses siguientes.
No hace falta que llegue el efecto real de esa bajada de tipos a la economía, simplemente con el gesto de bajar los tipos cambian las expectativas y, por tanto, los agentes económicos pueden empezar a tomar decisiones contando con esta nueva realidad.
De hecho, aunque las probabilidades de una recesión han subido, estas no han subido tanto precisamente por estas mayores probabilidades de bajadas de tipos. Las bolsas, gracias a esto, subieron ayer y prácticamente recuperaron lo perdido el viernes.
Esto no quiere decir que se haya pasado el susto. Si así fuera, los tipos tendrían también que haber subido y el oro caído. Sin embargo, la bajada de los tipos se mantiene y el oro de hecho ayer siguió subiendo, consolidándose de nuevo por encima de los 3.400 dólares por onza.
De cara a la sesión de hoy tendremos que vigilar de cerca los PMIs de servicios. Aunque los manufactureros son importantes porque actúan como indicador adelantado, los de servicios son los que realmente marcan la dirección de la economía en tiempo real. El sector servicios representa aproximadamente el 75% de la economía tanto en Estados Unidos como en Europa, por lo que un deterioro visible en estos datos sí que podría representar un riesgo real de recesión.
Por ahora, como decía, este riesgo es relativamente bajo, pero todo puede cambiar muy rápido. Se espera que en la zona euro el PMI de servicios pase de 50,5 a 51,2 una mejora que no sería suficiente para compensar el deterioro del PMI manufacturero, por lo que dejaría el compuesto en 51 frente el 52 del mes pasado. En Estados Unidos tenemos diferencias entre lo que se espera del dato de S&P global y lo que se espera del ISM.
Ambos pretenden reflejar lo mismo, pero con metodologías diferentes. Por parte del PMI de S&P Global se espera una mejora desde 52,9 hasta 55,2 mientras que por parte del ISM apenas se espera una mejora desde 50,8 hasta 51,2. Importante también observar datos como el índice de empleo del ISM que también puede dar algún susto en caso de un mal dato.
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